24/06/2008

¿QUE OTRA COSA PUEDO HACER?


Desde mi peor momento pueden aparecer mis mejores estados. Puedo escribir para no llorarlo. Puedo sellar el dolor o desarmarlo en vocales y consonantes. Ayer encima de hoy pensé qué afortunados somos los abandonados que logramos sacarle provecho a las cuchilladas de la noche cuando alguien no manda señales ni señala el adiós para que se alivie el sangrado, cuando ese otro ya decidió no taparse con mis sabanas ni evadir mis extrañamientos, esa ambivalencia es peor que el golpe certero, pero aun así yo puedo ser uno o dos cuentos, ser tres o cuatro poesías que no se escaparan de mi archivo o que borraré para que Álvaro no sepa que hoy chatee con Nicols y que por eso tengo esa chispa que lo confundió.
El bolso ésta listo para irnos el finde semana a esa isla del norte donde veremos delfines, donde una cabaña nos alejará del smog y la comunicación. El sabe cuánto amo viajar y por eso ya reservo los pasajes para Rapa Nui, el próximo mes, antes iremos a las Torres del Paine que no sé bien donde es pero si se trata de ocupar en algo el tiempo está bien.
Lo que queda de esta noche será en el casino, bebiendo ron dorado, paseándome, bailando en la disco o apostando sin culpas y riendo al perder.
Iba a escribirle un mail antes de salir, contarle de mi nueva vida pero esa pura sinceridad que me nace solo con Nicols no me dejaría omitir que puedo suprimir este capitulo si él me pide que vuelva y lo espere. Mientras tanto seguiré ocupando su espacio con todo aquello que Álvaro paga por mí.