
¿ Qué se hace cuando domina la exitación por un cuerpo que no está? Me acosté temprano creyendo que me abraza, que esta noche no hacen falta manoseos ni penetraciones. Me acosté para dormirme rápido y no sentir. Pero es mucho peor esta improvisada solución , porque el territorio de nuestros recuerdos es esta cama, con sus sábanas casi gasas de vejez e incondicionalidad, con el cobertor que le queda chico y la colcha del casamiento de mis abuelos, con un frío parecido al del segundo encuentro y un calor idéntico al que me sube desde el centro.
¿Qué es el cuerpo sino un constante necesitado? Hay que estar complaciéndolo, acatándolo desde le primer grito hasta el último respiro. Y este mío, que tiene poco de chica sexy, se quiere convencer de que lo preferiírías a cualquier otro. Sé que podés suplentarme. Sé que puedo suplantarte, en ocasiones lo hago; pero si pudiese elegir entre Mark Wahlberg y vos, me quedo con tu flacurura que porta esa ternura de matemático, la simpatía de Silvestre y ese componente extra que aún no puedo descifrar...
¿Cómo es la gata que te ronronea esta noche? Tal vez no tenga pechos caidos, panza a lo cebra por las estrias, ni celulitis en las piernas. Tal vez no haya nadie... ¿Pensás en mí cuando un escalofrío te hace elevar y desear entrar sin pedir permiso? Quiero formar parte de tus fuegos y quemarnos consecutivamente desde el atardecer hasta que amanezca.
(00:04:34)
Una mano bordea la cintura, la otra recorre la derecha de mi cadera. Siento su respiración en la nuca y los labios que tímidos estimulan. Siento la rigidez y la exploración de sus dedos en una caverna donde Platón no podría imaginar hombres que sólo conocen lo que ven. Un gemido se ahoga para que no pueda despertarme y patalea desde mis ansias; pero lo aprisiono, le leo sus derechos y le suplico que espere que ya vendrá a esta cama ,en donde aprendí a no moverme mientras me abraza y a despertarlo con mis labios en donde delira y calla.